Monday, October 18, 2010

A MIS AMIGOS, Y A TODOS LOS DEMÁS, Con mis fotografías de nuestros jardines y paisajes guatemaltecos.

Existen personas, en nuestras vidas,
que nos hacen felices por el simple hecho
de haberse cruzado en nuestro camino.

Algunos recorren el camino a nuestro lado,
viendo muchas lunas pasar.
A otros, los vemos apenas entre un paso y otro…

A todos los llamamos amigos…
pero hay muchos de ellos.
Cada hoja de un árbol o de una planta
simboliza uno de ellos.
Las primeras brotaron de nuestros padres;
nos muestran lo que es la vida.

Después… los hermanos, los hijos, los amigos,
con los que dividimos nuestro espacio
para que puedan florecer como nosotros.

El destino nos presenta a otros amigos,
los cuales no sabíamos
que iban a cruzarse en nuestro camino.

A algunos les llamamos
“amigos del alma, del corazón”
porque son sinceros y verdaderos.
Dan brillo a nuestros ojos,
música a nuestros labios,
agilidad a nuestros pies.

También están aquellos que son amigos por un tiempo,
tal vez por unas vacaciones, unos días, unas horas.

Ellos también logran poner
muchas sonrisas en nuestras caras
durante el tiempo en que estamos juntos.

El tiempo pasa. El verano se va,
y el otoño se aproxima.
Entonces perdemos algunas de nuestras hojas.

Algunas nacen en otro verano.
Otras permanecen por muchas estaciones,
con recuerdos de maravillosos momentos del tiempo
en que se cruzaron en nuestro camino.

Simplemente porque cada persona
que pasa en nuestra vida
es única.

Siempre deja un poco de sí,
y se lleva un poco de nosotros.
La prueba evidente de que las almas
no se encuentran por casualidad.





TÚ ERES UNA DE ESAS PERSONAS.

Hay personas que con solo decir una palabra
encienden la luz y los rosales,
que con solo sonreír entre los ojos,
nos invitan a viajar por otras zonas
y nos hacen recorrer un mundo bueno.

Hay personas que con solo dar la mano
rompen la soledad, ponen la mesa,
sirven el ponche, colocan guirnaldas.

Hay personas que con solo empuñar una guitarra
hacen una sinfonía de entrecasa.

Hay personas que con solo abrir la boca,
llegan hasta los confines del alma,
alimentan una flor, inventan sueños,
hacen cantar al vino haciendo sonreír al alma
y se quedan después como si nada.

Y uno se va de novio con la Vida.
Desterrando una muerte solitaria
pues sabe que a la vuelta de la esquina
hay personas que son así, tan necesarias.

Tú eres una de ellas.
Alegrémonos! Algún día descansaremos
en sus amorosos brazos.
Descansemos! Dios está en control






ESA ES LA VIDA.

Al llegar al final de estos comentarios quiero cerrar este homenaje a la Amistad con algunas referencias a lo que la vida es a los ojos de tantos que la han vivido, aunque no, probablemente, desde una cristiana perspectiva, pero sí, una llena de bravura, optimismo, y apertura al hecho de que cada circunstancia agrega un poco más de sabor a una vida que, de otra manera, sería tan desagradable y limitada.

Algunos encontrarán el camino de regreso a la amistad con Dios, la más deseada en tiempos de dificultades, así como también en los de bendiciones y soledades.

Al hacerlo, ellos, y yo incluido, hemos podido cerrar el círculo y atar los cabos sueltos de una vida, que, de nuevo y de otra manera, habría sido tan lamentablemente desperdiciada.

O.C. Smith, uno de mis cantantes favoritos, desde hace muchas décadas, fue uno de ellos. el pudo cambiar su vida en una de servicio a Dios, con su ejemplo, sus sueños, su voy y sus experiencias.

Es por todo esto que su canción sobre la vida es tan adecuada para cerrar mis comentarios sobre este maravilloso regalo de Dios, la Vida, y la Amistad con El, con nosotros mismos, con el resto de las personas, aún aquellas antagónicas a nuestro modo de pensar, creer y hacer.

Por todo esto, y por las demás cosas buenas que hayamos experimentado, cantemos con él, desde el fondo de nuestros corazones y nuestros sentimientos.
Esa es la Vida. Eso es lo que dice la gente.
En la cima en Abril. Derrotado en Mayo.
Pero sé que cambiaré esa tonada
al volver a la cima en Junio.

Esa es la vida por extraño que pueda parecer.
Hay quienes se gozan destruyendo sueños,
pero no dejaré que ello me deprima.
Este viejo mundo continúa girando.

He sido títere, pobre, pirata, poeta, rehén y rey.
He estado arriba y abajo,
y adentro y afuera,
y sé muy bien una cosa.
Cada vez que me encuentro cara al suelo
me levanto y regreso inmediatamente a la lucha.

Esa es la vida, no puedo negarlo.
He pensado en renunciar pero mi corazón no lo acepta.
Y si no pensara que vale la pena,
me enrollaría en mí mismo y moriría.

Una mañana cualquiera
me enrollaría en mí mismo y moriría.

Monday, October 4, 2010

Buscando comprender un poco la actual manera de vivir y lo que las nuevas generaciones pueden esperar o tener esperanza de cambiar por algo mejor.

Hace ya un mes que recibí por correo electrónico, reenviado, conteniendo un mensaje de George Carlin. He estado repasando su contenido, una y otra vez, y cada vez sus conceptos penetran más profundamente mi mente y mi espíritu.

He platicado sobre ello con algunos amigos, retirados como yo, mientras disfrutamos la frescura de las tardes, sentados en las bancas que adornan la pequeña placita con su fuente, en nuestro vecindario, y siempre coincidimos en que los tiempos han cambiado. Tiempos más rápidos y complicados, pero en ninguna manera mejores que los que ya hemos disfrutado hasta la fecha.

Aún aquí, en este tranquilo refugio en que vivimos, podemos ver las tristes consecuencias de la manera apresurada en que están viviendo las nuevas generaciones.

Justamente hace unos pocos días, mientras platicábamos, varios niños, de no más de ocho años, estaban jugando alrededor de la banca vecina a la que nos encontrábamos en nuestro parquecito.

En su alborotado parloteo se jactaban de sus zapatos tennis, de marca reconocida y alto precio. Asimismo discutían sobre sus holgados y estrafalarios pantalones cortos, sus camisetas con logos en otro idioma, que ni siquiera comprendían qué era lo que decían, y lo más peculiar es que se jactaban asimismo, de los aretes que perforaban sus pequeñas orejas.

¿Y sus padres? Ausentes, como siempre. Trabajando duro, pero dejando solos en casa a sus hijos.

No es de sorprenderse que nosotros asimismo, nos vayamos acostumbrando a ver pasar a las bonitas jovencitas, pavoneándose del brazo de jóvenes adolescentes, similarmente vestidos en la forma más estrafalaria posible, y algunas de ellas acunando ya, en sus brazos, a niños de alrededor de uno o dos años.

Supuestamente este es un vecindario de clase media. Numerosos automóviles ruidosamente desfilan por el boulevard principal de nuestro residencial, manejados por los adolescentes mayores, utilizando los vehículos de reserva, en ausencia de sus padres.

Si esto es lo que sucede en nuestro barrio, fácilmente podemos imaginar lo que pasa en las barriadas más pobres y sobrepobladas, donde la gente tiene por fuerza que acostumbrarse a los excesos de los grupos de adolescentes y jóvenes adultos, que imitan la manera violenta de vivir de las bandas o maras de los países, supuestamente más civilizados, de donde posiblemente han sido deportados, para regresárnoslos ya viciados.

Agreguemos a esto las maneras viciadas moralmente de los mayores, que justificadamente, según ellos dicen, por razón de las rampantes injusticias sociales de hoy en día, se dedican a protestar violentamente reclamando supuestos derechos a ser subsidiados por los gobiernos de turno, mientras, acuciosamente e irresponsablemente, contribuyen a expandir la creciente explosión poblacional, trayendo a este mundo más bebecitos y niños a este mundo, ya excesivamente poblado y carencial.



No es mi propósito, en manera alguna, de insistir en pintar con tan grises y depresivos matices las carencias e injusticias sociales que nos afligen en una u otra manera. Imágenes similares podemos encontrarlas en muchos otros lugares, aquí o acullá, en los asentamientos humanos de las clases menos favorecidas, en cualquiera de las ciudades de este mundo.

Lo hago porque los mensajes de desesperanza se unen a los coros de los circos mediáticos pero se pierden en el ruido cacofónico y repetitivo de los payasos, maestros, por razón de las ventajas financieras que conllevan el permanecer como voceros de los shows caleidoscópicos que inundan nuestra atención y tiempo, cada vez que encendemos las radios o los televisores, que reinan omnipresentes en nuestros modernos hogares.


Ojalá que la sanidad y el cambio por algo mejor y positivo lleguen pronto. Ya es tiempo de que algún cambio significativo se haga presente. Ya estamos estrellándonos en los niveles más profundos de la decadencia moral de nuestras sociedades.

Mantengamos la esperanza, porque no habrá otro camino más que levantarnos y cambiar de hábitos, creencias y motivaciones, si no queremos ser destrozados hasta la muerte sobre los suelos nauseabundos de lo que ya he definido, y con razón abundante y justificada, como la más abyecta claudicación moral de este siglo pasado y del que tan solo hace unos pocos años comienza.


Por ello es que el mensaje que transcribo a continuación, y que he transformado en video, al final de estas reflexiones y comentarios, es tan oportuno, tan vital, tan contundente.



UN MENSAJE POR GEORGE CARLIN:

Su esposa murió recientemente.
No es sorprendente que George Carlin,
comediante de los años 70 y 80,
pudiera escribir algo tan elocuente.

La paradoja de nuestro tiempo
es que tenemos edificios más altos
y temperamentos más reducidos.
Carreteras más anchas
y puntos de vista más estrechos.

Gastamos más
pero tenemos menos.
Compramos más
pero disfrutamos menos.
Tenemos casas más grandes
y familias más chicas.
Mayores comodidades
y menos tiempo.

Tenemos más grados académicos
pero menos sentido común.
Mayor conocimiento
pero menor capacidad de juicio.
Más expertos pero más problemas,

Mejor medicina pero menor bienestar.
Bebemos demasiado.
Fumamos demasiado.
Despilfarramos demasiado.

Reímos muy poco. Manejamos muy rápido.
Nos enojamos demasiado.
Nos desvelamos demasiado,
y amanecemos cansados.

Leemos muy poco,
vemos demasiada televisión.
Y muy raras veces oramos.

Hemos multiplicado nuestras posesiones
pero reducido nuestros valores.
Hablamos demasiado.
Amamos demasiado poco.
Y odiamos muy frecuentemente.

Hemos aprendido a ganarnos la vida,
pero no a vivir.
Añadimos años a nuestras vidas,
no vida a nuestros años.

Hemos logrado ir y volver de la luna,
pero se nos dificulta cruzar la calle
para conocer a un nuevo vecino.
Hemos conquistado el espacio exterior,
pero no el interior.
Hemos hecho grandes cosas,
pero no por ello mejores.

Hemos limpiado el aire,
pero contaminamos nuestra alma.
Hemos conquistado el átomo,
pero no nuestros prejuicios.

Escribimos más
pero aprendemos menos.
Planificamos más
pero logramos menos.
Hemos aprendido a apresurarnos,
pero no a esperar.
Producimos computadoras
que pueden procesar mayor información
y difundirla,
pero nos comunicamos
cada vez menos y menos.

Estos son tiempos de comidas rápidas
y digestión lenta.
De hombres de gran talla
y cortedad de carácter.
De enormes ganancias económicas
y relaciones humanas superficiales.

Hoy en día dos ingresos son comunes
pero también más divorcios.
Casas más lujosas
pero hogares rotos.
Son tiempos de viajes rápidos.
Pañales desechables.
Moral descartable.
Acostones de una noche.
Cuerpos obesos.
Y píldoras que hacen todo,
desde alegrar y apaciguar,
hasta matar.

Son tiempos en que hay mucho en el escaparate
y muy poco en la bodega.
Tiempos en que la tecnología
puede hacerte llegar esta carta,
y en que tú puedes elegir
compartir estas reflexiones.
O simplemente borrarlas.

En este momento preciso hagamos un alto
y analicemos las palabras sabias
de una mujer excepcional.
“si asumimos una visión catastrofista del ser humano,
estamos acabados.
La vida se hace inútil.
Yo también me siento, interiormente,
incapaz de ser optimista.
Pero hay que serlo, cueste lo que cueste.
Hay que mantener la confianza en el futuro”.
Rita Levi-Montalcini, neuróloga italiana, 22/04/1909,
Premio Nobel de Medicina en 1986.


Una vez de acuerdo en esto, volvamos al mensaje de Carlin.


Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos
porque ellos no estarán aquí siempre.
Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira,
porque esa personita crecerá muy pronto
y se alejará de ti.

Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca
porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón,
sin que te cueste ni un centavo.

Acuérdate de decir te amo a tu pareja y a tus seres queridos,
pero sobre todo dilo sinceramente.
Un beso y un abrazo pueden reparar una herida
cuando se dan con toda el alma.

Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido
y atesorar ese momento,
porque un día esa persona ya no estará contigo.

Date tiempo para amar y para conversar,
y comparte tus más preciadas ideas.
Y recuerda siempre:
La vida no se mide por el número de veces
que tomamos aliento,
sino por los extraordinarios momentos
que nos lo quitan.
George Carlin

Monday, July 19, 2010

1: REFLEXIONES PARA LOS ADOLESCENTES Y JÓVENES

El sábado pasado una de mis nietas llegó a sus diez añitos de vida. El domingo, todas las mujeres de la familia, desde la abuela, mi esposa, hasta las tres pequeñitas, además de sus amiguitas más cercanas, celebraron el día en compañía de los niños de un orfanatorio.

Compartiendo su tiempo, pintando paredes, distribuyendo regalos, prodigándoles un poco del mucho amor, cuidado y protección, que nuestro omnipotente, y omnipresente Señor ha derramado sobre todos nosotros a través de todas nuestras vidas.

El sábado en la tarde, como cumplido abuelo, gocé grabando videos y tomando fotos de ellas y 5 de sus amiguitas más cercanas. Fue todo un atardecer de alegría, danzando, riendo, haciendo chistes, corriendo a lo largo y ancho de los jardines del residencial donde ella vive.

Y ello me hizo recordar pensamientos compartidos durante otro tiempo hermoso, hace casi dos años, con Andrea Alejandra, la segunda de mis nietas. Ellos surgieron con motivo de mí compartir con ella mi entendimiento de la vida, ya que ella tenía que escribir un ensayo sobre el tema, ya a finales de su quinto año de bachillerato.

Sucedía también que ella estaba arribando a sus 17 años y soñaba con seguir prontamente los pasos de su padre, mi hijo mayor, en la universidad.

Tuvimos la alegría de ver calificado su ensayo con las mejores calificaciones, y me sentí todavía más emocionado al ver, que sin cambios espectaculares en su modo de actuar, se convertía en la sobresaliente y bien centrada jovencita que actualmente sigue obteniendo excelentes calificaciones en su primer año universitario y su carrera de Ingeniería Industrial.

Habiendo incluido a sus compañeros de clases y amigos en este íntimo círculo de jóvenes que se reunían en la casa de mi hijo, para estudiar y compartir como exuberantes adolescentes que son, hoy quiero compartir estos pensamientos con todos aquellos , jóvenes o adultos, de cualquier edad, clase social o condición económica, que por casualidad los lean.


Porque deseo para todos lo mejor de todo, lo verdaderamente mejor, no las mascaradas ni los falsos artificios de este mundo acelerado en que les toca vivir.

A como uno de mis mejores amigos compartía no hace mucho conmigo,

(Comienza cita) “me alegro que encuentres gozo en estudiar, escribir y transformar las lecciones de la vida en pensamientos plasmados en el papel. Será un magnífico legado el que así dejes a tus hijos y nietos. Debemos transmitirlos… ser mentores y guías para las generaciones que nos reemplazarán.

Nosotros hemos sido bendecidos al poder conocer los gozos que solamente conocen los viejos guerreros… aquellos que ganaron sus condecoraciones, no en los campos de parada sino que en las trincheras de la vida” (termina la cita).

Por ello, y yendo al fondo mismo de mis sentimientos que se desparraman como riachuelos nacidos en el manantial de mis experiencias, les dejo a su disposición los pensamientos que ahora les ofrezco.

Reflexiones para los adolescentes y jóvenes adultos
que están apenas comenzando a vivir en estos tumultuosos días.

Una anciana preguntaba a unos jovencitos
por qué se emocionaban tanto con las acciones
de quienes no saben ni siquiera que ellos existían,
y por qué vivían tan ansiosos
por tener a cualquier costo
lo más reciente que salía al mercado.

Esto debería hacernos reflexionar a todos
que por más poderosos que seamos
o pensemos que somos
no podemos evadir o alejarnos de las tormentas
que afecten nuestras vidas.

Los desencantos, las pérdidas,
o para decirlo simplemente,
las expectativas no reciprocadas
son las cosas que sin importar nuestra edad,
estado anímico, afluencia económica o estatus social,
a veces nos hace sentir como ancianos indefensos,
o infantes, necesitados de seguridad, protección y afecto.

Y esto no es siempre fácil admitirlo
por nuestra necesidad de tener y mantener viva
nuestra propia identidad,
asegurando, así,
nuestra Autenticidad
e Independencia.

En estos mis postreros años quiero compartir con vosotros
mi entendimiento de todos estos conceptos,
y todo lo que deseo
para que ustedes tengan
una vida significativa y transcendente,
a pesar de cualquier circunstancia adversa.

A todos ustedes, los que enfrentan un futuro incierto,
quisiera recordarles,
para que estos pensamientos se conviertan
en vuestra permanente compañía,
y en los parámetros que los guíen a través de sus vidas.

Y lo que hoy alegremente gozan,
como lo justificadamente vuestro,
se convierta en el firme y duradero fundamento…
y el ambiente, donde los conceptos
se conviertan en realidades
sólidamente implantadas en vuestras vidas conscientes.

¡Lo Auténtico!
¡Lo Correcto!
¡Lo Verdadero!
¡Lo Fundamental!
Por su propia naturaleza están íntima
e indisolublemente
fusionadas con la dependencia
y la confianza en vosotros mismos.

Si estáis seguros de lo que realmente son
y de lo que quieren ser
indudablemente sois auténticos,
pero, si por alguna circunstancia la inseguridad personal
se hace presente en vuestra vida,
es posible que no crean poder superarla,
o peor aún, quieran tratar de disimularla
por medio del camino fácil del aparentar lo que no son,
ya que muy dentro de vosotros mismos
os visualizáis de manera muy diferente.

Y es en estas circunstancias cuando es tan fácil
confundir la autenticidad
con la excentricidad o la superficialidad extrema.

El problema real no es el ser emotivo
o que te gusten las cosas buenas de la vida
como la ropa de calidad, la música,
el socializar o el admirar las tendencias de la moda
o los íconos de la misma.

El problema es la consciente o inconsciente imitación.
El problema es el someterse a las presiones del grupo
o al capricho de la moda.
El problema es el deseo constante de tener más de lo que ya tienes,
tan solo porque otros tienen más de lo que ya tú tienes.

¡Goza la vida!
Pero dentro de los auténticos parámetros de tu identidad propia.
Busca tu realización personal
a través de la genuina expresión
de tu potencial, tus habilidades, tu perseverancia,
sin dejarte arrastrar por la histeria y exigencia colectiva
que te exige comportarte
y actuar con la irracionalidad del grupo.

Sé siempre como eres dentro de ti mismo,
en casa, en tu círculo de familiares y amigos,
y aquellos que te amen como si fueras uno de ellos mismos,
porque ellos serán tu refugio y confort
en todo tiempo y circunstancia a lo largo de los caminos de la vida,
desde el comienzo de tu caminar cuesta arriba,
hasta que tus cansados pasos se pierdan
en los límites lejanos de tus horizontes


2. DESTINO, ESPERANZAS Y TEMORES

Para completar estas reflexiones, quiero compartir mis pensamientos con los jóvenes y no tan jóvenes por igual, ya que todos somos parte de la trama viviente que hace que este mundo sea lo que es.

No quiero, ni por un instante, evadir o cerrar los ojos a las duras realidades de la vida que afligen a todas las sociedades e individuos, hoy en día.

Tampoco quiero demonizar o condenar a los que sucumben ante ellas o ante los conveniencieros incentivos ofrecidos a fin de ganar voluntades o torcer actitudes cuando estas se oponen a los que detentan temporalmente el control de los conglomerados sociales en los que están viviendo.

Cada quien, a como alguien ha dicho, es dueño de sus propios miedos, pero yo aún más bien diría, cada quien tiene un límite de resistencia y un punto de quiebre de voluntades y acciones.

Sin embargo, y para ser fiel a los valores morales que me fueron inculcados desde mi niñez más temprana, necesito afirmar que ninguna presión exterior es lo suficientemente poderosa e inevitable, como para abrumar o demoler nuestras voluntades o destruir nuestras integridades personales.

A todos vosotros os digo, que vale la pena el permanecer a toda costa siendo real y enfrentando gallardamente todas las triquiñuelas de la vida, sus tentaciones y presiones fatales.

Debemos realmente comprender que las adversidades pueden ser superadas, las esperanzas son el ingrediente indispensable para una vida plena, y que los temores se apoderan de nosotros, siempre y cuando dudamos, vacilamos o claudicamos ante las sutiles, toscas y poderosas, no hay que negarlo, amenazas a nuestro correcto entendimiento de la vida y nuestras consecuentes acciones, actitudes y pensamientos.

Los manipuladores de siempre harán uso de toda circunstancia y tiempo, doquiera y en cualquier momento que mostremos debilidad, codicia o actitudes acomodaticias.

POR LO TANTO, COMPRENDAMOS
LO QUE EN REALIDAD SON
EL DESTINO, LAS ESPERANZAS Y LOS TEMORES.

El miedo a la vida.
El miedo al hombre.
El miedo a la presión del grupo.

Todo se reduce a la interrogante fundamental
sobre SER O NO SER
Y, luego, enfrentar las consecuencias.

Determinando, conscientemente,
quién eres y quién quieres ser.
Decidiendo, sobre todo,
quién quieres ser cuando no haya testigos a tu lado.

Aceptando que Dios tiene un plan
y un tiempo para tu vida.

Normalmente la gente tiene miedo a la muerte,
Ya sea en su forma natural
o a la muerte emocional de la condena a la soledad
o el rechazo de los vecinos, conocidos o amigos.

Y por ello permiten que el miedo a la vida
o a vivirla correctamente entre en sus vidas,
evitando arriesgarse y mantenerse firmes
en sus convicciones y creencias.

Cediendo a las presión y a la manipulación
del impulso natural de querer ser aceptados
en el entorno social,
por los ocasionales compañeros
de viaje por la vida.

Una cosa tenemos todos que aprender
mientras transitamos por la vida.
El no tener miedo al mundo,
a la muerte o a la vida,
o a la sumisión obligada
a ninguna exigencia
o conducta irracional
demandada por el grupo.

Y mientras vayamos transitando
por los vericuetos de la vida,
no permitirnos más que ser,
al mismo tiempo,
verticales y sin componendas,
en lo que somos
y en lo que hacemos consecuentemente.

Tolerantemente comprendiendo
tanto las nuestras como las ajenas debilidades,
sin por ello justificar o aceptar
lo nocivo, lo falso o lo incorrecto,
simplemente por una interesada
o impuesta conveniencia



3. EN PAZ

Si nos mantenemos fieles, resistentes, y persistentes, llegará el día en que podremos, regocijadamente, y con toda certeza, proclamar, para que todos lo oigan, que estamos en paz.

Desde mis años de secundaria siempre me ha gustado la poesía. Hasta escribí y gané algunos premios menores utilizando un pseudónimo cuando era un cadete militar.

Uno de los poemas que me ha gustado más, aunque, en ese tiempo, lo menos que podía imaginarme es que se aplicaría algún día a mi vida, era, y todavía lo es, con causa justificada hoy en día, el poema “EN PAZ” escrito por el poeta y diplomático mexicano Amado Nervo.

He aprendido finalmente que vivir la vida en toda su plenitud no es escalar y aferrarse desesperadamente a la cima de las montañas, a cualquier precio, a pesar de la nieve, los vientos congelantes y el vacío interior que usualmente constituyen lo colateral a los premios del reconocimiento y del éxito en este mundo.

Lo peor de todo es el de sintetizar el éxito como la mera adquisición del estatus social y la bienandanza económica, hasta llegar al exceso, a costa de la paz interior, la soledad bienaventurada y el gozo de la remembranza de los recuerdos que te dicen, una y otra vez, que te sobrepusiste con honores al fragor de las tormentas conveniencieras que atacaron sin descanso alguno nuestra integridad y auto-estima a lo largo de los años ya vividos.

El estar en paz, mientras transcurren los años dorados de nuestra edad postrera no es el final del camino. Es, en cambio, la fase fundamental en la vida cuando el significado y la transcendencia residen en la transmisión de las experiencias acumuladas a los que vienen atrás, ansiosos de llegar a las metas que presienten los esperan.

Al hacerlo, las nuevas generaciones, por lo menos, no podrán convenientemente decir que no conocía donde estaban los rodeos fatales en el camino y los errores que esperaban su paso para desviarlos de la senda recta que los habría de llevar a los niveles más altos de la auto-realización en lo que realmente es importante en esta vida.

Sinceramente espero, que algún día, cada uno de ustedes, los que, aunque sea por unos efímeros instantes, presten atención a estos pensamientos, puedan finalmente decir, a como lo digo hoy en día: Vida, nada me debes. Vida, estamos en paz.

Porque por eso es por lo que realmente la vida es digna de ser vivida. Para poder decir, al final de la misma, o cuando se pregunten por qué la adversidad no nos ha destruido, que valió la pena ser fieles a lo que era correcto, fundamental y justo, por ser la única manera de poder afirmar que la paz verdadera es nuestro tesoro, y que vivimos la vida, con obstáculos y pérdidas pero sin remordimientos.
¡EN PAZ!

Muy cerca de mi ocaso yo te bendigo Vida,
Porque nunca me diste ni esperanza fallida,
Ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

Porque veo al final de mi rudo camino
Que yo fui el arquitecto
De mi propio destino;

Que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
Fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas;
Cuando planté rosales coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno,
Más tú no me dijiste que Mayo fuese eterno.

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
Más no me prometiste tan solo noches buenas;
Y en cambio tuve algunas santamente serenas.

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
Vida, nada me debes.
Vida, estamos en paz.


TENED CALMA, DIOS ESTÁ EN CONTROL.